Un día decidiste…

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Un día decidiste

Un día decidiste, quizá sentada en una nube o desde una estrella fugaz, que ya era el momento de seguir caminando, de seguir evolucionando y con todo detalle diseñaste  la llegada a este planeta; buscaste el lugar y la fecha adecuada, un traje físico, un carácter personal para tus dones ya adquiridos una madre y un padre, como seres maravillosos, para poder encarnarte, incluso elegiste con detenimiento tu nombre, tu nariz, tus manos, aunque no termines de creértelo, también forman parte de un diseño muy especial, con la energía necesaria para tu evolución. Nada ocurre al azar.

A lo largo de tu vida, todo se produce para darte la oportunidad de desarrollar tus dones y talentos y aprender las lecciones pendientes para esta encarnación. Evolucionas de esta forma para poder cumplir tu misión o propósito para llegar a realizar tus servicios a la humanidad.

Al nacer te quedan recuerdos de otras vidas y los motivos por los que te encuentras en esta, pero muy rápidamente te alejas de ellos olvidando por completo tu verdadero origen, para poder aprender a través de tus propias circunstancias sin riesgo de manipulación alguno.

Tus padres y seres más cercanos no conocen seguramente que has sido tu mismo/a quien los ha elegido, ellos creen que su deseo de tener un hijo o la circunstancias de la vida lo han hecho posible. No es que tus padres sean antiguos,  que no te entiendan, no vean bien según que cosas o que sean de una manera que no entiendes, simplemente los elegiste así para poder aprender todo lo necesario durante el proceso de vida con ellos. No has de juzgarlos, son perfectos tal cual son, los has elegido a tu medida, aunque esto te parezca una barbaridad. Ellos dentro de una sociedad determinada, elegida por ti, te enseñan desde niño que seas un ciudadano normal, a ser posible Excepcional.

En los primeros años tu naturaleza te conduce inocentemente, la alegría y la confianza son tus compañeras, creciendo y expresándote en cada momento tal como eres, aunque pronto aprendes  a defenderte de un mundo en el que la inocencia esta oculta entre culpas y rencores, en un mundo en el que el Miedo ocupa un lugar de cabecera impidiendo que seas feliz y en el que toda una estructura material y social te aleja de los valores del Espíritu.

De esta forma, poco a poco, aprendes a dudar, a desconfiar, alejándote sin darte cuenta de tu verdadera intuición. Aprendes a esconderte de ti misma/o, para evitarte no sufrir, para evitarte el desamor o para evitarte no estar sola/o. Sin darte cuenta te vas escondiendo detrás de un disfraz a la medida de cada circunstancia, cada vez más lejano a tu propia naturaleza divina. La búsqueda natural de la felicidad distanciada de tu intuición se confunde y no hace mas que evitar el dolor, la soledad, la tristeza o la incomprensión, creándote una coraza en la que crees vivir mucho mejor. La realidad por su cuenta te hace ver que verdaderamente no lo consigues y continuas sufriendo, estás cada vez más sola/o y la tristeza te va inundando el corazón. Tu espíritu, consciente ayudado por tu Ángel, te lleva a repetir tantas veces como sea necesario las situaciones tristes, dolorosas o injustas para darte cada vez una nueva oportunidad de despertar y comprender que no puedes huir de ti misma/o, que ya no es posible vivir con mascara ni corazas, pues lo que llamas vivir no es mas que morir en vida.

La finalidad de esta primera parte es enseñarte con juegos, ejercicios y soluciones para que puedas quitarte hábitos e incorporar nuevas actitudes para conocerte, para que busques las causas en ti no en los demás.  ¿Dónde esta el problema: dentro o fuera? aunque el primer impulso sea mirar hacia fuera el problema esta dentro de uno misma/o.

De la misma forma ocurre con tus miedos, piensas; –es que no me lo enseñaron o a mi me castigan injustamente.

Para que puedas llamar a tus miedos por su nombre y apellidos “en los pies están mis alas” te da la oportunidad de conocer tus trampas, caminar con ellas reconociéndolas y aceptándolas como proceso necesario para llegara  mirarte cara a acara y permitirte ir en busca de tu camino, de tu felicidad, es decir, de tu proyecto de vida.

Tu Ángel, como ya sabes, tiene alas, pero tú no, todavía no. En esta vida, en este momento de tu evolución, sea cual sea, has elegido estar aquí en la tierra para evolucionar como ser humano que eres tienes que aprender a caminar en el presente sin huir de tus circunstancias, viviendo todo lo que la vida te ponga por delante.

Despierta y entrégate a vivir el presente confiadamente, invocando siempre la presencia de tu Yo Superior y de tu Ángel y entre mil sincronicidades maravillosas en tus pies “crecerán alas

Se enseña y se muestra que todo es posible, que se puede vivir desde el respeto, desde el amor, desde la entrega, desde la fe…

Tanto si te equivocas como si aciertas, continúa.

Si te equivocas, rectifica y continua, y si aciertas,

anímate y continúa. Además, tú ya sabes

que el ser humano solo aprende de sus errores.

Ten presente que el error no es un fracaso

y, en cambio, es la oportunidad para cambiar.

Gracias por Estar y Ser
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Noviembre 5, 2013

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