Reflexión de un día cualquiera en estar y ser

Hola hola!

Hoy a comentar y pasar un ratito con vosotras de verdad, hablando y compartiendo, los momentos de des-conexión de los de fuera y conexión interior.

Cuando se decide parar, aflojar el ritmo, al menos en mi caso, me a pasado otras veces, ya me diréis si a vosotras también, pues cuando decido parar todo se siente de otro modo, permitirme el poder no hacer nada, el estar en calma con las cosas básicas del día y sin estrés.

Esta semana quede con amigas, disfrute del buen tiempo, pase ratos con mi peque en el parque, estuvimos en familia y también me reserve momentos conmigo, para pintar, pasear, escuchar música y conectarme con mi interior.

Me permití llorar. Sin esperarlo durante los primeros días salió muchísima tristeza, que no era consciente que estaba conteniendo. Llevo muchos meses trabajando intensamente y de nuevo me he dado cuenta de que cuando estoy ocupada, no dejo espacio para simplemente sentir y permitirme ser vulnerable. Cuando sucede algo doloroso y sigo en la acción, ese dolor obviamente sigue presente en mi cuerpo, y es en los momentos de descanso consciente que aflora de nuevo, pidiendo mi atención y amor.

Durante estos días, me he permitido llorar pasar las navidades sin mi abuela, ha sido duro, me enfoque en mi niño, en la familia y en las cosas que teníamos que hacer y fue pasando el tiempo y esa emoción quedo ahí retenida. Y no sé si a ti también te pasa, pero a veces, cuando empiezo a llorar por algo en concreto sin contenerme, abriendo mi corazón a la tristeza, poco a poco emergen otros dolores que no había llorado plenamente, y parece que se abre un río infinito de lágrimas. 

En algún momento me dije “no sé si voy a poder parar de llorar” y la voz de mi alma decía “no pares”. En ese instante te das cuenta que es un placer poder seguir sintiendo sin tener que detener la tristeza o cambiar lo que sientes. Con este permiso completo, algo se suavizó en mí a otro nivel más profundo, sentir las cosas reales, ver los detalles, y sentir la inmensidad que me rodea, permitiéndome ser, liberando, conectando …

Desde ese punto todo sucede más lento y más pleno, con mas amor y ternura, conectando con tu sabiduría interior. Y de pronto todo es posible, sintes paz, calma y felicidad.

Me comprometo a sentir cada emoción en el momento sin esperas, sin dejarlo para mañana, para poder ver la belleza de cada momento, comprender, sentir, fluir, aprender, soltar, transformar, … 

¿Y tu te apuntas a permitirte sentir en cada momento?

¿No te parece que una gran parte de la hiperactividad de nuestra sociedad tiene que ver con evitar el dolor y la tristeza que muchas veces solo surge cuando paramos y giramos nuestra mirada hacia dentro? 

¿Has tenido alguna vez una experiencia parecida cuando has parado durante varios días?

 

 

Nos vemos en los comentarios 

Pilar Ramirez

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  • Te entiendo perfectamente, estamos tan estresados cada día, que no tenemos tiempo ni para pensar, ni para sentir, y cuando pasa eso, cuando llegas al límite y no puedes más, paras de golpe, y como dices, te permites pasar más tiempo con los tuyos, contigo misma, y eso sin lugar a dudas hace que afloren todas esas emociones que hemos contenido. Te mando un abrazo enorme corazón!!!

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