Fuera estrés

Di no al estrés: Aprende a relajarte

La relajación es una de las actividades que todos tenemos fácilmente al alcance de la mano y que nos puede ayudar a disfrutar mucho más y mejor de nuestra vida.
El ritmo actual de vida nos lleva muchas veces a vivir con nervios, prisas, estrés, pensamientos negativos, agobios,… Tendemos a ir con el chip puesto de todo lo que “tenemos” que hacer en el día, de todas las obligaciones y responsabilidades que nos impone la vida y que nos auto imponemos. ¡No permitas que el deseo de concebir se convierta en una de ellas!
Para superar estas situaciones te proponemos formas de relajación que te pueden ayudar a llevar tu día a día de forma más saludable.
Técnicas de relajación



Existen varias técnicas de relajación. Entre ellas cabe destacar:
• Técnicas de respiración: Con esta técnica se busca que la persona aprenda a respirar bien, mediante una respiración diafragmática, que es la respiración más completa y profunda. Cuando estamos en situaciones de estrés, nuestra respiración se agita y se hace menos profunda. Con esta técnica volvemos de nuevo su respiración a un ritmo que nos facilite la relajación. Esto hace que al respirar más profundamente, nuestra tasa respiratoria y cardiaca va disminuyendo, con lo que el cuerpo vuelve a un estado de relajación, causando los efectos anteriormente descritos.
• Relajación muscular: Se basa en practicar la tensión y relajación de distintos músculos del cuerpo, siguiendo un orden determinado. El objetivo de la técnica es enseñar al cuerpo a diferenciar bien los estados de tensión y relajación diferenciando músculos, y aprender a relajar cada uno de los músculos o grupos musculares trabajados. Esto al final se traduce en una relajación de todo el cuerpo.
• Entrenamiento autógeno: Mediante las instrucciones del terapeuta se busca inducir una desconexión general del organismo. Mediante estas instrucciones se van induciendo diferentes sensaciones físicas típicas del estado de relajación.

Desde un punto de vista más amplio, la toma de infusiones es una manera más de relajarse: Tomar una infusión reconforta, tranquiliza y sumerge en una esfera de paz. Si añadimos además el efecto terapéutico y fertilizante que nos proporciona la planta, disfrutar de una infusión puede resultar una alternativa eficaz e interesante para relajarse y de paso beneficiarse de su acción terapéutica.

¿Qué nos aporta la relajación?
A nivel psicológico y/o emocional, está ampliamente comprobado que la relajación nos ayuda a estar mejor con nosotros mismos.
A nivel físico, algunos de los beneficios de la relajación son:
• Disminución de la presión arterial y del ritmo cardiaco, al regularse el riego sanguíneo • Disminución del ritmo respiratorio: Coordinando la respiración, lo que aporta mayor nivel de oxígeno al cerebro y a las células. • Disminución de tensiones musculares. • Reducción de los niveles de secreción de adrenalina por las glándulas suprarrenales. • Aumento de la vasodilatación general, lo que trae consigo una mayor oxigenación periférica. • Reducción en los niveles de colesterol y grasas en sangre. • Aumento del nivel de producción de leucocitos, lo que refuerza el sistema inmunológico, aumentando de esta manera la capacidad de recuperación y prevención de enfermedades. • Disminución en la cantidad de lactato sanguíneo (uno de los causantes de la ansiedad). • Desarrollo de un estado de descanso al nivel más profundo.

La relajación esta especialmente indicada…
Ante alteraciones hormonales (Ej. Alteraciones del tiroides)
Cuando existen alteraciones hormonales, parece que nos tenemos que resignar a regular esos sistemas médicamente, y hasta que no esté regulado, tenemos que seguir presentando síntomas. Sin embargo, muchas condiciones hormonales, aun estando reguladas, pueden seguir dando síntomas leves de vez en cuando. Mediante la relajación, complementado con terapia cognitiva, puedes aprender a manejar mejor los síntomas físicos que tu cuerpo te arroja por la alteración hormonal.
Ante situaciones estresantes (Ej. cuando el embarazo se hace esperar)
Hay muchas situaciones de nuestra vida que si las vivimos con suficiente relajación o con una activación moderada, tenemos más posibilidades de enfrentarla con éxito. Mención especial merecen los tratamientos de fertilidad, donde el buen manejo de los síntomas de ansiedad que puede provocar la misma incertidumbre del tratamiento junto con la ilusión puesta en que funcione, puede hacer que aumente la ansiedad; eso además puede incrementarse si la mujer tiene medicación hormonal como parte del procedimiento. Para estos casos la relajación junto con el manejo de pensamientos negativos aumenta las probabilidades de vivirse el procedimiento con menor ansiedad, lo que podría aumentar las probabilidades de un embarazo.
En momentos difíciles que atraviesa la persona (Ej. Ante una separación, problemas laborales o familiares)
Es muy frecuente pasar temporadas con alta carga de ansiedad ante situaciones que suponen cambios en la vida de la persona y situaciones que enfrentar. Para esos momentos, cuanto más relajados estemos y nuestra actitud ante la vida y el problema en particular sea más positiva, resolveremos y enfrentaremos el conflicto con mayor facilidad.

Ante problemas relacionados con la ansiedad (Ej. Crisis de ansiedad, angustia, trastorno de pánico, estrés)
Esta es la aplicación más conocida de las técnicas de relajación. Especialmente importante es el buen manejo de las técnicas de respiración ante las crisis de ansiedad.

Durante el embarazo
En esos meses muchas mujeres presentan molestias típicas asociadas al embarazo. Muchas mujeres están muy concienciadas de la importancia de la preparación al parto, donde se aprenden técnicas de respiración para el momento del parto, pero son pocas las mujeres que son conscientes de la importancia de dedicarse unos minutos para la relajación a lo largo de los distintos momentos del embarazo. Estos minutos al día le dan a la mujer la posibilidad de estar más en contacto con su propia condición de embarazada, le transmite tranquilidad al niño y a sí misma, le hace ver las cosas de forma más positiva, quitarse las tensiones del día, sentirse mejor consigo misma, etc.

O simplemente cuando te apetezca mimarte y cuidarte:
Siempre viene bien cuidarnos un poco. Igual que nos damos una crema para que la piel esté más tersa y suave, y cuidamos nuestro cuerpo, ¿por qué no cuidar nuestra mente? Además, si lo pensamos bien y recordamos los beneficios de la relajación de los que hablamos antes, cuidar la mente es también cuidar el cuerpo.

[Total:0    Promedio:0/5]
Diciembre 3, 2013

Deja un comentario