El Reiki una herramienta para sanar nuestro pasado


Muchas veces nos encontramos estancados, repitiendo conductas que nos impiden avanzar en la vida, de esta manera los sentimientos reprimidos, conflictos no resueltos del pasado, patrones de conductas negativas y las experiencias traumáticas vividas a lo largo de nuestra existencia quedan grabadas en nuestro campo energético (cuerpo emocional). Inclusive los estímulos que recibimos desde que estábamos en el útero de nuestra madre.
Son ellas las que al no expresarlas y definirlas en su justa dimensión producen trastornos que se manifiestan en nuestro cuerpo físico en forma de síntomas que nos alertan que hay algo en nuestra vida que nos obstaculiza nuestro crecimiento personal, dificultándonos nuestras relaciones familiares, profesionales y que es hora de cambiar si queremos ser felices.

Cuando nos hacemos o recibimos Reiki comenzamos a observar como nuestra capacidad de concentración y comprensión aumenta y mejora nuestra memoria. Todas las creencias, prejuicios, principios y pensamiento rígidas que forman parte de nuestra personalidad comienzan a disolverse y dudamos de su veracidad, nos damos cuenta que muchas veces juzgamos una situación y hasta a otros seres de manera errónea.

Entonces aprendemos a vivir mejor cada momento, sin dejarnos afectar por el pasado, esta técnica de sanación a medida que va actuando en nosotros nos envuelve y llena todo nuestro ser con la energía universal produciéndonos tranquilidad y revelándonos una nueva visión de nuestro entorno.

Ya no nos sentimos victimas sino que nos damos cuenta somos nosotros los únicos responsables de nuestro destino y aquellos hechos traumáticos del pasado que nos produjeron tanta amargura y dolor y que en muchas ocasiones recordamos y sentimos con la misma intensidad que los vivimos en aquel momento, no son más que prototipos de nuestra vida personal construido por nosotros y que funciona de acuerdo a la interpretación qué hayamos hecho del mismo; bien sea que las califiquemos de experiencias positivas o negativas, nos juzguemos victimas o nos consideremos participantes de una vivencia que nos ayuda a crecer, aprender y nos dará el valor, prudencia y discernimiento para los nuevos retos que se nos han de cruzar en el camino .

Con la practica del Reiki aprendemos que no existen experiencias ni buenas ni malas, sólo son oportunidades de crecimiento y que cuando impregnamos dichas vivencias con nuestras creencias de lo que “Debería Ser” surgen bloqueos que no dejan desarrollar nuestra vida de una forma armónica y plena.

Saquemos el mejor provecho de nuestras experiencias pasadas y vivamos aquí y ahora, practiquemos los cinco principios del Reiki como parte de nuestro quehacer diario y pronto veremos los resultados.


Sólo por hoy no te preocupes.
Sólo por hoy no te irrites.
Se amable con tus vecinos.
Gana tu vida honestamente.
Agradece las abundantes bendiciones de tu vida.

Gracias y Namasté


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*El Rincón de Larla, un lugar para relajarse y sonreír*
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Febrero 8, 2014

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