Muchas veces nos encontramos estancados, repitiendo conductas que nos impiden avanzar en la vida, de esta manera los sentimientos reprimidos, conflictos no resueltos del pasado, patrones de conducta y las experiencias traumáticas vividas a lo largo de nuestra existencia quedan grabadas en nuestro campo energético (cuerpo emocional).

Incluso los estímulos que recibimos desde que estábamos en el útero de nuestra madre.


Son estas emociones las que al no expresarlas y definirlas en su justa dimensión producen trastornos que se manifiestan en nuestro cuerpo físico en forma de síntomas que nos alertan, diciendo que hay algo en nuestra vida que nos obstaculiza, dificultándonos en nuestras relaciones familiares, profesionales y que es hora de cambiar si queremos ser felices.

Con el Reiki recuperamos el equilibrio y la calma, eso nos ayuda a que el ruido mental se calme, viendo las cosas desde diferentes puntos de vista y de ese modo siendo capaces de sanar y transformar esas emociones y patrones.

Todas las creencias, prejuicios, principios y pensamiento rígidas que forman parte de nuestra personalidad comienzan a moldearse, nos damos cuenta que muchas veces juzgamos una situación y hasta a otros seres de manera errónea.

Entonces aprendemos a vivir mejor cada momento, comprendiendo lo que vivimos en el pasado.

Ya no nos sentimos victimas sino que nos damos cuenta somos nosotros los únicos responsables de nuestro destino y aquellos hechos traumáticos del pasado que nos produjeron tanta amargura y dolor y que en muchas ocasiones recordamos y sentimos con la misma intensidad que los vivimos en aquel momento, no son más que prototipos de nuestra vida personal construido por nosotros y que funciona de acuerdo a la interpretación qué hayamos hecho del mismo; bien sea que las califiquemos de experiencias positivas o negativas, nos juzguemos victimas o nos consideremos participantes de una vivencia que nos ayuda a crecer, aprender y nos dará el valor, prudencia y discernimiento para los nuevos retos que se nos han de cruzar en el camino .

Con la practica del Reiki aprendemos que no existen experiencias ni buenas ni malas, sólo son oportunidades de crecimiento y que cuando impregnamos dichas vivencias con nuestras creencias de lo que “Debería Ser” surgen bloqueos que no dejan desarrollar nuestra vida de una forma armónica y plena.

Saquemos el mejor provecho de nuestras experiencias pasadas y vivamos aquí y ahora, practiquemos los cinco principios del Reiki como parte de nuestro quehacer diario y pronto veremos los resultados.

Resubida la publicación del 08/02/2014

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Pilar Ramírez

Categorías: Reiki

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