¡Cuídate en verano! Mantén tu cuerpo saludable en época estival

La llegada del verano suele ser sinónimo de alegría, bullicio, despreocupación y relax, pero no siempre es así. Si quieres disfrutar del verano con la máxima normalidad y sin interrupciones fortuitas, te aconsejamos seguir leyendo este artículo en el que vamos a desgranar, una por una, las afecciones más sonadas en esta época de luz, sol y playa.

Debes tener precaución durante todo el año, pero es en verano cuando el cuerpo se relaja y tendemos a despreocuparnos de todo cuanto nos rodea. Sin embargo, existen condiciones como el calor excesivo, los baños y las intoxicaciones alimentarias que pueden jugar en nuestra contra.

No descuidar la alimentación sana

Una alimentación saludable es la base para el bienestar y para alejar diferentes enfermedades en cualquier época del año. Uno de los trastornos principales es la gastroenteritis, una habitual del verano. Muchas veces aparece debido a la ruptura de la cadena de frío o porque la manipulación de la comida no ha sido la correcta. Los síntomas más destacados son diarrea, vómitos y retortijones abdominales. Esto conlleva en ocasiones a fiebre alta o deshidratación.

Para evitar estos males se recomienda beber líquido, a poder ser agua. Las temperaturas tienden a subir en la época estival, y según en el territorio en el que nos encontremos, puede que el calor termine siendo sofocante. Por ello siempre es recomendable hidratarse.

Volviendo a la comida, los excesos no son buenos consejeros. Vale, estamos en verano, nos merecemos un descanso y algún capricho no viene mal. El problema llega cuando ese capricho casual se convierte en rutina. Atiborrarnos a dulces, beber alcohol a diario o ingerir cantidades exageradas de calorías no es apropiado, ni siquiera el verano es una excusa para ello.

Las 5 enfermedades más habituales

En la época estival nos exponemos a unos cuantos riesgos que no nos tienen que impedir disfrutar del buen tiempo y del ocio. Por ello, te ofrecemos una serie de consejos que debes seguir para que ninguna de las siguientes afecciones te amargue el verano.

  • Otitis

Que nadie nos quite esos ratos de playa o piscina. Pero aquí también conviene guardar precaución, porque el 84% de las otitis externas que se producen en verano se contagian en estos lugares cargados de bañistas.

Las causantes principales suelen ser las bacterias, ya que las altas temperaturas combinadas con el agua favorecen su propagación.

Sin embargo, no siempre es así. Hay ocasiones en las que las bacterias se encuentran en el propio oído, esperando a que el contacto con el agua haga de las suyas y se desarrolle la conocida infección llamada otitis.

En resumidas cuentas, la otitis es propia del verano, cuando el calor vuelve a hacer de las suyas y calienta la temperatura del agua en el que nos bañamos al aire libre. Esto se puede evitar manteniendo seca la parte externa del oído y reduciendo el tiempo de juego en el agua, principalmente en niños.

Para extremar precauciones también se pueden usar gorros o tapones y, sobre todo, evitar bañarse en aguas contaminadas, un paraíso para las bacterias y los hongos.

Una vez contraída la otitis, puedes aliviarte aplicando paños secos calientes en la zona del oído. Es importante curar por completo la afección, por eso es aconsejable acudir a un especialista médico, para evitar que vuelva a propagarse con mayor agresividad en un futuro cercano.

  • Golpes de calor

Hidratación.

Podríamos resumir este punto en una sola palabra, y parece sencillo, pero seguro que a veces se te olvida. Si no acostumbras a beber mucha agua durante el año, es difícil que recuerdes la importancia de hidratarse en verano, aprovechando cualquier rato, aunque no tengas sed. Sin pasarse.

      La vestimenta también es importante a la hora de esquivar los golpes de calor. Ropa cómoda y de colores claros es la más conveniente. Si has decidido salir a la calle con el sol en todo lo alto, se aconseja el uso de gorras, gafas de sol y camisetas que ayuden a repeler el sol directo.  

      Otro consejo bastante obvio es el de no exponerse al sol durante largo tiempo, y mucho menos para practicar deporte. A ser posible, debes aprovechar las horas en las que las temperaturas son más suaves, se aplica la misma regla para la estancia en la playa.

      • Picaduras

      ¿Eres de sangre dulce? ¿Te acribillan los insectos todos los veranos?

      Esto también puede depender de la zona del mundo en el que pasemos el estío. De hecho, hay países en los que las picaduras de mosquito, u otras especies, son más agresivas, y en esos casos es conveniente mantenernos informados antes de viajar para comprar el producto adecuado a la hora de repeler estos temidos insectos.

      No obstante, quedarte en casa tampoco es garantía de que vayas a poder vivir con tranquilidad alejado de esta fauna, en nuestro entorno también puede haber insectos peligrosos (avispas, abejas, arañas, tábanos, pulgas, chinches, etc.). Haz frente a las molestias que provocan estas picaduras con productos naturales, que no sean tóxicos para tu piel.

      • Legionella

      No solo los humanos disfrutamos del verano, también algunas enfermedades lo hacen, es cuando están en su apogeo y se extienden a su antojo. Es el caso de la legionella, relacionada con el agua y los aires acondicionados, esos que muchas veces nos salvan de los sofocos pueden ser los causantes de nuevos males.

      Se trata de una bacteria cuyo hábitat natural es el agua y puede estar presente en ríos o lagos. No solo eso, la bacteria puede instalarse en nuestras casas, colándose en el agua de los grifos y entorpeciendo el apacible curso del verano. Una vez ingerido el líquido contaminado por la legionela, nuestros pulmones son los primeros afectados.

      • Quemaduras solares

      Este punto está relacionado con el que hemos tratado anteriormente acerca de los golpes de calor. No es conveniente estar durante mucho tiempo bajo el sol, bien sea sobre asfalto o en la arena. De hecho, a lo largo del verano pasamos más horas de las que creemos bajo el sol, y esto aumenta el riesgo de sufrir quemaduras solares.

      Los síntomas de estas quemaduras se empiezan a hacer visibles o notables a las horas de producirse.

      A veces no pasarán más de dos horas y en otras ocasiones puede que nos percatemos al día siguiente. Es posible que ya hayas pasado por ello mediante el enrojecimiento de la piel, dolor en la zona quemada, ligera inflamación o descamación de la piel.

      Abusar de las horas al sol puede ser incluso más grave, provocando fiebre, náuseas o hasta ampollas y erupciones en la piel.

      Es muy importante embadurnarse de protección solar antes de exponerse a la luz de los rayos ultravioleta. Además, puedes recurrir a la agradecida crema after sun con aloe vera para después de tus ratos al sol. Un truco: si la metes en la nevera minutos antes de aplicarla sobre la piel, la sensación de confort será aún mayor.

       

      Disfruta con cautela

      Y ahora que hemos repasado punto por punto los obstáculos que nos pueden arruinar el verano, toca pensar en lo positivo y disfrutar del tiempo libre que cada uno pueda tener en la época estival. No te torpedees tus propias vacaciones por no prevenir con unas sencillas recomendaciones.

      ¿Me ayudas compartiendo la entrada?

      Nos vemos en los comentarios

      Escrito por: www.lindavita.com

      Por instagram es por donde estoy más activa

      Cursos online entrando en este enlace

      Pilar Ramírez –> FacebookTwitter,Instagram y Youtube


      0 comentarios

      Deja una respuesta

      Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

      A %d blogueros les gusta esto: