El olvido, eso que nos hace equivocarnos una y otra vez en el mismo error. Una vez que llegamos a la tierra el velo del olvido hace que todo deje de tener un sentido concreto, nos pasan cosas sin saber porque, repetimos situaciones y no entendemos nada. ¿Que hemos de aprender? ¿Hacia donde queríamos ir? ¿Cual era nuestra finalidad para pasar por estas situaciones?

Olvidamos todo, nuestro pasado, nuestro lugar en el ahora y el trabajo que hemos venido hacer para encarar nuestro futuro. Empezamos a hacer caso de nuestro EGO y todo empieza a perderse. Separamos nuestro cuerpo de nuestro yo superior, empezamos a alimentar sentimientos dañinos (como el odio, la envidia, los celos…), y vivimos en una realidad que nos inculcan llena de materialismo, consumismo y querer sentirse superior a todos, de ese modo todo tiende a complicarse más.

El lado positivo de esto es que todos tenemos la oportunidad de recordar y volver a conectarnos con nosotros mismos, y el universo en general. El poder de recuerdo está en el centro del camino espiritual de auto-descubrimiento y realización.

Aquí está una lista creada por la web de lamenteconectada.

de lo que creo que hemos olvidado, o más importante, una lista de cosas a tener en cuenta:

1. Olvidamos de nuestro lugar 

En el último par de cientos de años nos hemos separado a nosotros mismos de la naturaleza. Hemos explotado, devastado, consumido e intentado controlar la naturaleza para apaciguar nuestra codicia impulsada por la locura ensimismada. Tratamos de distanciarnos del círculo natural de la vida. Nos olvidamos de cómo escuchar y comprender los ritmos y ciclos naturales de la tierra, sus signos y lenguajes. Nos olvidamos de seguir el camino de la naturaleza y vivir en equilibrio con ella.

2. Nuestra conexión con la vida y el cosmos
Por separarnos a nosotros mismos de la naturaleza, nos olvidamos de que estamos profundamente conectados a la misma, y con los ciclos del universo. Algunas tribus en las afueras de la “civilización”, que todavía siguen caminos ancestrales, han conservado esta conexión con respeto y reverencia. Nosotros, por el contrario hemos inculcado un sentido de separación, que nos llevó fuera de balance y a la enfermedad. Nos olvidamos de cómo esta interconectada y tejida toda la conciencia en una danza delicada y hermosa.

3. Nuestra sabiduría antigua

Nos olvidamos de nuestra sabiduría ancestral. En la búsqueda de obtener el conocimiento científico a través de la racionalización de nuestra mente, nos olvidamos de la sabiduría a través de la apertura de nuestro corazón. Nos olvidamos de las historias antiguas y la sabiduría popular, que se transmite de videntes y sabios de la antigüedad, que vivían en armonía con el universo.

4. Nuestro camino y nuestros sueños

Por agitar lejos de nuestro camino interior, nos olvidamos de soñar el sueño de la vida. Más importante aún olvidamos cómo despertar en ese sueño y ver nuestra verdadera naturaleza como co-creadores de la vida, como soñadores. Nos olvidamos de que tenemos el poder para tejer sueños y utilizar nuestro poder con la intención de dirigir esos sueños a la manifestación.

5. Nuestro propósito

Con demasiada charla, ruido y distracción en esta densa realidad, nos olvidamos de lo que hemos venido a hacer aquí. Nos olvidamos de nuestro propósito. Estamos atrapados en el trance de las masas en la realidad consensual fabricada. Perdimos de vista nuestra autenticidad, esa chispa interior que nos impulsa hacia nuestra felicidad, y nuestra autorrealización. Nos olvidamos que estamos aquí para realizarnos como seres espirituales, encarnados en formas físicas y embebidos en un universo agradable.

6. Todo es amor

Este es quizás, el misterio más profundo de todos, que sólo algunos videntes llegaron a entender como una verdad que lo abarca todo. Esa verdad sin embargo se oculta en algún lugar profundo dentro de nosotros. Lo supimos en algún momento, pero hemos perdido el contacto con esto. Nos olvidamos de que todo es en última instancia, la energía y la conciencia, y que el amor es el tejido fundamental de la existencia, que se ejecuta a través de toda la energía y la conciencia.

7. Perdonar

Al estar hechos para creer que estamos separados y desconectados de los demás, y de todo lo demás, nos olvidamos de perdonar. En su más profundo sentido, el perdón es el acto de recordarnos a nosotros mismos que somos uno con todos y todo, y que no hay ninguna víctima o perpetrador. Solo somos todos juntos moviéndonos en una web dinámica que llamamos vida.

8. Ser libres

Recuerda una cosa cada día: fuiste hecho para ser libre.

Nacimos y crecimos en una “realidad” donde la libertad es sólo un concepto. Estamos obligados a los grilletes del miedo, las ideas falsas, falsas ideologías, material de recompensa, y celebramos el rescate de las normas y leyes establecidas, para salvaguardar los intereses de unos pocos. Nos hicieron olvidar que somos agentes libres de cambio. Somos libres de ser lo que somos, sin temor o culpa.

9. Nos olvidamos de nuestro verdadero poder

Vivir con el miedo nos ha hecho olvidar lo poderosos que somos. Nos olvidamos de la enorme potencia de nuestra voluntad e intención de cambiar nuestra realidad. Hemos estado en trance en el sonambulismo, y siguiendo las listas de signos hechas como autómatas.

10. Olvidamos nuestras lecciones de la historia

Si hay algo que la historia nos ha enseñado, es que tan rápido estamos olvidando nuestras lecciones. Una y otra vez seguimos repitiendo los mismos errores, atrapados en los mismos patrones de la codicia y la autodestrucción. No podemos ser culpados individualmente por los errores cometidos por la humanidad en el pasado, pero somos responsables como individuos de recordarnos a nosotros mismos los errores del pasado, y transmitirlos a la psique colectiva.

11. Ser simples

La vida humana se hizo más compleja y complicada. Estamos seducidos por el brillo de más, y no por el poder de menos. Nos olvidamos de ser simples, y del significado de la simplicidad. La vida es simple en realidad. La simplicidad significa desechar todo lo que no es esencial, y las ideas que desordenan la vista a nuestro propósito de vida, y a las otras verdades que hemos olvidado.

12. Confiar, creer y maravillarnos

Perdimos nuestro encantamiento con el mundo. Nos olvidamos de ser maravillados por el milagro de la vida. No nos asombramos ya, ante la majestad de todo. Nuestro escepticismo y visión cínica del mundo, nos ha hecho perder la confianza en nosotros mismos y en la magia del universo. Nos olvidamos de cómo creer. Esta es tal vez la mayor tragedia de todas. Se debilita nuestro espíritu y nuestra alma esta empobrecida.


Pilar /Larla

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*El Rincón de Larla, un lugar para relajarse y sonreír*
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Pilar Ramírez

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1 comentario

Belswan · 13 julio, 2015 a las 13:59

Madre mia…cuanta razon tienes. Te leo y es como escuchar a mi masajista. Y ahi estoy yo, desubicada en esta sociedad de grandes edificios, pavimento….Mi union con la naturaleza no se ha perdido y menos aun con los animales, aunque confieso que tengo muchas mas posesiones de las que realmente necesito y mas aun si te tratan de potingues para la cara, maquillaje y lacas de uñas….Me llego a sentir a veces culpable y a veces muy afortunada si miro a mi alrededor. Los bienes de la tierra estan tan mal repartidos….
Muchas gracias por tu post.
Besos

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