Cansancio Emocional

Yo admito que he sentido cansancio emocional, ese cansancio que va más allá de dormir unas horas y levantarte recuperada. 

Cuando todo se hace una montaña, sientes estrés mental, malestar físico, y sin saber como están tus emociones.

Por eso es tan necesario hablar de él, porque todos podemos sentirlo en algún momento, y esta bien sentirlo (bueno mejor no sentirlo, será señal que todo tiene un buen ritmo, pero si por algún motivo llegas a sentirlo esta bien).

Quién no ha pensado alguna vez, al sonar el despertador, sólo de pensar todo lo que me queda por delante ya me hace sentir cansado; no me encuentro con ánimo de batallar con los demás hoy; siento que por más empeño que le pongo a lo que hago no me cunde como quisiera, etc. Este tipo de manifestaciones son consecuencia de la Fatiga Emocional.

¿Qué es el Cansancio emocional?

Definición:

Aunque el agotamiento emocional se experimenta como cansancio mental, suele estar acompañado de una gran fatiga física. Cuando sobreviene hay una sensación de pesadez,  un cansancio extremo o debilidad generalizada. Suele venir asociado con sentimientos de angustia, estrés y depresión.

¿Cómo lo reconocemos?

El agotamiento emocional es un estado al que se llega por sobrecarga de esfuerzo. En este caso no hablamos solo de excesos laborales, sino de cargar con la responsabilidad de asumir tareas, conflictos, todas las relaciones que nos causen emociones, mentales y físicas.

Al agotamiento emocional no se llega de un momento a otro. Se trata de un proceso que se incuba lentamente, hasta que hay un punto en que la persona se rompe. Esa rotura (es su versión más profunda) lo sumerge en la parálisis, la depresión profunda o la enfermedad crónica. Se produce un colapso en la vida de la persona, porque literalmente ya no aguanta más.

Aunque el agotamiento emocional se experimenta como cansancio mental, suele estar acompañado de una gran fatiga física. Cuando sobreviene hay una sensación de pesadez, de imposibilidad de seguir adelante. Se cae entonces en una inercia de la que es difícil salir.

Más allá de lo que podamos pensar, este es un fenómeno psicológico muy frecuente. Estudios como el llevado a cabo por el doctor Jordi Fernández-Castro de la Universidad Autónoma de Barcelona, nos señala que es un hecho muy común en muchos entornos laborales, como por ejemplo, en enfermería.

Las causas

El agotamiento emocional se origina porque hay un desequilibrio entre lo que damos y lo que recibimos. Personas que entregan todo lo que pueden de sí mismos, bien sea en el trabajo, en el hogar, en la pareja o en cualquier terreno. Estamos sin duda ante una realidad que puede aparecer en cualquier circunstancia y en cualquier tipo de perfil.

Esto ocurre donde hay una gran exigencia y aparentemente, demanda grandes sacrificios. Algunos ejemplos: Trabajo donde hay un alto riesgo de despido, entorno familiar con un proceso emocional intenso, pareja demandante…. 

Lo usual es que la persona agotada carezca de tiempo para sí misma. Tampoco recibe el reconocimiento, el afecto o la consideración suficientes. Se espera de ella que “rinda” todo el tiempo. Como si no tuviera necesidades, o como si fuera más fuerte que el resto y pudiera aguantarlo todo.

Los primeros síntomas

Antes de que aparezca el agotamiento emocional, se presentan algunos indicios que lo anuncian. Se trata de señales a las que, por lo general, no se les da mucha importancia pero si somos capaces de reconocerlas podremos pillar a tiempo el proceso y reconducirlo.

Los síntomas iniciales del agotamiento emocional son:

  • Cansancio físico. La persona se siente agotada  con frecuencia. 
  • Insomnio. Dificultades para dormir. Siempre tiene problemas que le dan vueltas en la cabeza y hace que sea difícil conciliar el sueño.
  • Irritabilidad. Hay molestia y pérdida del autocontrol, con cierta frecuencia. La persona agotada se ve de mal humor y es demasiado sensible a cualquier crítica o gesto de desaprobación.
  • Falta de motivación. Quien sufre de agotamiento emocional comienza a actuar mecánicamente. Como si estuviera obligado a hacer lo que hace todo el tiempo. No siente entusiasmo, ni interés por sus actividades.
  • Distanciamiento afectivo. Las emociones comienzan a ser cada vez más planas. Como si en realidad no sintiera prácticamente nada.
  • Olvidos frecuentes. La saturación de información y/o de estímulos da lugar a fallas en la memoria. Se olvidan con facilidad las pequeñas cosas.
  • Dificultades para pensar. La persona siente que se confunde con facilidad. Cada actividad le implica un mayor gasto de tiempo que antes. Se razona lentamente.

Como superar el cansancio emocional.

El primer paso es reconocerla. Podemos pensar que no hay un motivo aparente, pero lo hay. Todo es consecuencia de algo: una decisión, un pensamiento, una mala gestión del tiempo, etc.

Ejemplos que la desencadenan: preocupación excesiva, asuntos sin resolver, desorden mental, discusiones diarias, problemas en el trabajo a los que no se le ve salida, relaciones tóxicas, etc.

Una vez identificamos el origen de tal fatiga entonces nos tenemos que enfrentar a ella, una buena manera de hacerlo puede ser:

    • Calmar la mente. Ayudémonos de ejercicios de respiración, meditación, mindfulness, etc. Este tipo de ejercicios bajan el ritmo cardíaco y con ello nos empieza a invadir una sensación de paz y relajación muy placentera.
    • Dormir las horas suficientes. El ciclo del sueño no se puede ver alterado porque sino se desregula nuestra mente. Se necesitan ciertos hábitos diarios y dormir al menos ocho horas.
    • Hidratarnos bien. El agua es como la gasolina de nuestra mente. Beber dos litros al día y veréis que os sentís más serenos. Beberse un buen vaso de agua nada más levantarse, te vendrá genial, ya que al llevar tantas horas durmiendo el cerebro está menos oxigenado, de este modo lo ayudaríamos a despertar de una forma mucho más activa y beneficiosa para el buen funcionamiento de los patrones mentales.
    • Realizar ejercicio físico, ayudará a eliminar toxinas y generará endorfinas, las llamadas hormonas de la felicidad. Sal a caminar, ponte música en casa y baila, apúntate al gimnasio, ves a nadar…. lo que tu quieras.
    • Aprender a establecer prioridades. No se puede abarcar todo a la vez, establecer una lista de pequeñas metas alcanzables y abordarlas de una en una, favorecerá el aumento de la confianza al sentirnos reconfortados cada vez que vayamos consiguiéndolas. En esta lista de prioridades no te dejes para el final, haz las cosas que tienes que hacer por ti.
    • Hay que saber decir no, establecer límites. Debemos ser el centro de nuestra vida, ni otras personas, ni el entorno, nosotros. ¿Nos convierte esto en egoístas? Por supuesto que no, para estar bien con los demás debemos primero estar bien con nosotros mismos.
    • Comunicarnos de manera correcta, es decir, decir lo que pensamos y sentimos sin caer en conductas sumisas o reproches. Una buena comunicación es la solución a muchos malestares emocionales. dejemos fluir las emociones.

    Y ahora que…

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    ¿Ya sabes que hacer para poder solucionar lo que sientes?

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    Fuente: La mente maravillosa  y Ciara Molina

    Categorías: Psicología

    2 commentarios

    Zoraida Miguel Pérez · noviembre 28, 2019 a las 12:24 pm

    Creo que en lo que mas se nota es en la dificultad para centrarnos y que no somos capaces de relacionarnos con las personas mas cercanas de casa sin saltar por cualquier cosa, como si estariamos buscando discutir por discutir, y creo que es porque necesitar desahogarte de la forma que sea y acabas discutiendo por tonterias pero en el fondo es algo que va mas allá y que se necesita solucionar.

    Arien · noviembre 30, 2019 a las 5:33 pm

    Hola guapa
    Pues ahora leyendo los síntomas y las causas creo que sí que sentido cansancio emocional en más de una ocasión porque la verdad es que todo coincide!
    Me apunto los consejos para poder superar esta condición , son muy útiles

    Un besazo

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